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De vez en cuando llega la época en la que estamos cansados y poco motivados para ir al gimnasio, como después del verano, con el comienzo de la jornada laboral o tras una lesión. Pero como el éxito de una buena rutina deportivo se sustenta en las ganas que le echamos y la fortaleza mental que aportamos a los músculos y la rutina, no hay que dejarse vencer y tenemos que recurrir a pequeños trucos.

Ponte una película

Seguro que si empezamos a pensar en películas deportivas se nos ocurren unas cuantas que nos encantan. Puede que sean de carreras, como “La soledad del corredor de fondo” o “Carros de fuego”; de boxeo, “Million Dollar Baby” o “Rocky”; de lucha o artes marciales, “Warrior” o “Kárate Kid”. Esta clase de películas ejercen una influencia positiva sobre nuestro ánimo y el ver las victorias, el trabajo dura y motivado de los protagonistas y la sensación que se nos queda, todo esto ayudará a que nos animemos para ir al cine.

Lo hacen los deportistas profesionales

Cuando les preguntan a los deportistas profesionales cómo pasan el tiempo en las épocas de concentración, muchos son los que responden que cada tarde o noche se ponen una película que les motive, sea una de deportes o una de acción. La adrenalina no deja de fluir por sus cuerpos en ningún momento y hay que intentar vencer a la pereza y el desánimo como sea.

Si ellos lo hacen, ¿por qué no vamos a hacerlo nosotros cuando no tengamos demasiadas ganas de entrenar? Si no basta con saber que se está pagando una cuota de gimnasio que no estamos aprovechando o que con cada día que no entrenamos el cuerpo nos va a funcionar peor, quizá el poder disfrutar de una agradable película sea el revulsivo buscado.