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¿Buscas alguna de las razones por las que no pierdes peso?

Todo el mundo tiene objetivos diferentes en lo que respecta a la forma física.

Algunos quieren aumentar su volumen.

Otros quieren reducir su peso.

Otros simplemente quieren tener un buen aspecto, independientemente de su peso.

Independientemente de su objetivo, todo el mundo llega a un punto de frustración cuando parece que no puede hacer ningún progreso adicional.

Uno de los mayores grupos de personas que comparten esta frustración son los que parecen estar trabajando muy duro, pero no perder más peso.

Si usted comparte esta lucha extremadamente común, aquí hay 7 razones interesantes por las que podría no estar perdiendo peso.

 

1. No dormir lo suficiente lo que puede afectar a tu peso

Dormir bien por la noche es algo que muchas veces se pasa por alto.

Esto es especialmente cierto para los hombres y mujeres bienintencionados y trabajadores que han sido programados para abrazar la rutina.

Muchos gurús del fitness promueven continuamente el concepto de “trabajar duro” y ser capaz de sacrificar todo para lograr un objetivo.

Aunque no hay nada que sustituya al trabajo duro, tampoco hay nada que sustituya al sueño.

El sueño es de vital importancia para nuestras funciones biológicas diarias.

Una de esas funciones es permitir que nuestro cuerpo pierda peso adecuadamente.

Cuando no le damos a nuestro cuerpo una cantidad adecuada de sueño, se altera nuestro metabolismo general, que es vital para la pérdida de peso.

Las hormonas que nos ayudan a quemar la grasa no se producen adecuadamente cuando aflojamos nuestro horario de sueño. ¡Trabajar más no siempre es mejor!

2. No controlar el peso

Esto parece un poco contradictorio. Algunos expertos en fitness recomiendan no mirar el peso, ya que puede desanimar en lugar de animar.

Por desgracia, es difícil medir el progreso si nos negamos a seguir nuestras cifras.

Mientras que algunos pueden beneficiarse de no subirse a la báscula, muchos están saboteando su éxito al no pesarse constantemente.

Si aún no lo ha hecho, póngase el reto de pesarse todos los días durante un mes y vea qué ocurre.

Si pesarse todos los días le parece una tarea demasiado desalentadora o una molestia que no puede incluir en su agenda, al menos controle su peso semanalmente.

El mejor momento del día para pesarse es justo al levantarse por la mañana, antes de haber desayunado.

Esto asegura que otras variables como el peso del agua no interfieran con la balanza.

Además, pesarse justo por la mañana le permitirá completar la tarea al principio de su día para no tener que estresarse por ello más tarde, y muchas veces, realizar una tarea a la misma hora todos los días o todas las semanas, condicionará nuestra mente y nuestro cuerpo para formar un hábito consistente.

3. No lo deseas lo suficiente, ¿realmente priorizas el perder peso?

Este es un tema extraordinariamente popular entre los autores y conferenciantes de motivación.

El deseo de tener éxito es un tema fascinante del que se podría hablar y analizar una y otra vez.

A primera vista, puede parecer bastante simple e infantil: si no obtienes los resultados que deseas, simplemente no lo deseas lo suficiente.

Casi parece ridículo y roza la condescendencia si se plantea en esos términos. Sin embargo, hay mucha profundidad para analizar y comprender plenamente el deseo.

Si estás tratando de perder peso o de volver a entrar en tu par de vaqueros favorito o de obtener una mejor composición corporal para impresionar a tu pareja, pero tu cuerpo no cambia, puede que sea necesaria una charla honesta y autorreflexiva.

Tenemos la tendencia a quedar tan atrapados en la rutina diaria de nuestras vidas, ya sea el trabajo, la escuela, la espiritualidad, la crianza de los hijos y otras responsabilidades importantes, que no nos tomamos el tiempo para reflexionar y mirar algunos de los sueños que realmente queremos, pero que hemos pospuesto.

Tómate el tiempo para sentarte con tu pareja o con un compañero, escribe todos los objetivos que quieres alcanzar y luego prioriza los que tienen que ir primero.

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4. Comer demasiados alimentos procesados

Consumir alimentos procesados puede parecer un impedimento obvio para alcanzar tus objetivos de peso corporal, pero romper el hábito es más fácil de decir que de hacer.

En la sociedad contemporánea, en la que estamos rodeados de cadenas de comida rápida, heladerías que nos hacen la boca agua y tentempiés baratos e interminables en las gasolineras de 24 horas, es muy fácil ser víctima de los alimentos procesados.

Algunas personas hacen un gran trabajo controlando la ingesta general de macronutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas).

Pero también tenemos que ser conscientes de la fuente de la que proceden nuestros alimentos.

Muchas tiendas de nutrición y empresas de suplementos lanzan con frecuencia nuevos tentempiés “saludables”

que tratan de imitar los alimentos que nos gustan y que, al mismo tiempo, aportan valor nutricional en forma de vitaminas, minerales, proteínas, etc.

Este tipo de tentempiés no son necesariamente malos, pero hay que tener en cuenta que nuestro cuerpo no descompone y absorbe los alimentos procesados tan bien como los naturales.

En otras palabras, tu barra de proteína favorita podría ayudarte con tu ingesta de proteínas, pero depender de las barras de proteína como tu única fuente de proteínas podría estar causando que ganes peso en lugar de mantenerlo.

5. Considerar tus objetivos

Si te sientas y escribes todos tus objetivos, te dará una visión real de lo que valoras.

Puede que se sorprenda de lo importantes, o no, que son algunos de sus objetivos.

Puede que acabes determinando que la pérdida de peso no es una gran prioridad para ti en este momento.

Si no es una prioridad tan grande, tampoco hay nada malo en ello.

Lo importante es que seas consciente de qué lugar ocupa en tu lista de prioridades y que ajustes tus acciones y tu actitud en consecuencia.

No hace falta que te castigues si en realidad no es tan importante para ti en este momento.

Puede que haya otras cosas en tu lista que valores más, como pasar tiempo con tu familia, hacer voluntariado, avanzar en tu carrera o estudiar para tus exámenes.

Sin embargo, existe un problema de disonancia cognitiva cuando descubres que perder peso está relativamente alto en tu lista de prioridades, pero no estás poniendo el suficiente trabajo para conseguirlo.

Si no estás tomando suficientes medidas para perder el peso que quieres perder, entonces tienes que preguntarte cuánto lo quieres, y luego intensificar tu esfuerzo.

Puede que tengas que pasar más tiempo en el gimnasio o quizás ajustar tus entrenamientos.

Tal vez estés siendo demasiado generoso contigo mismo en lo que respecta a la comida basura u otros alimentos poco saludables, y tengas que tomar la decisión de sacrificar algunos de esos alimentos que te gustan.

Sea cual sea el caso, puede que tengas que aumentar tu voluntad y tu compromiso, para que tu cuerpo se comprometa contigo.

6. No ser constante

Si estás cumpliendo perfectamente con los 6 puntos anteriores y aún así no pierdes el peso que quieres perder, entonces existe la posibilidad de que simplemente no estés siendo lo suficientemente consistente.

Algunos dicen que la consistencia es la razón número uno por la que muchas personas no logran sus objetivos de salud.

Puedes dormir, comer, hacer ejercicio y hacer un seguimiento perfecto, pero si no eres constante con el tiempo, no alcanzarás tus objetivos.

Es fácil querer algo o intentar algo, pero cuando se trata de seguir un objetivo, se convierte en una lucha.

Busca un sistema que te funcione y empieza a realizar acciones que promuevan la constancia de semana a semana y de mes a mes.

Un método para ser más constante es centrarse en hacer una cosa que le ayude a perder peso.

Concéntrate en dominar una cosa durante un mes, ya sea minimizar las calorías o dormir 8 horas por noche.

Después de dominar esa cosa, introduzca la siguiente estrategia para quemar grasa.

Es mucho mejor hacer una cosa con excelencia, que 10 cosas con mediocridad

Si  estás trabajando duro o haciendo un intento de trabajar duro, pero no ves el tipo de resultados que deseas, no dudes en hacer un examen exhaustivo de cómo tu estilo de vida cumple con cada una de las 7 sugerencias anteriores.

Perder peso es en realidad bastante sencillo.

A veces sólo hace falta un poco de autorreflexión y un ajuste en nuestra actividad diaria para alcanzar el siguiente nivel.

Puede que estés a un paso de convertir tu cuerpo en una máquina de quemar grasa.

7. Pones demasiadas excusas

Por mucho que odiemos admitirlo, tenemos la tendencia a entorpecer nuestro propio camino.

En realidad, quemar grasa y conseguir el cuerpo de nuestros sueños es bastante sencillo.

Hay una plétora de programas y consejos en el mercado para que los aprovechemos.

Con la tecnología e Internet al alcance de nuestra mano, es muy fácil acceder a información que nos permita deshacernos de algunos kilos.

La mayor batalla que tenemos que afrontar es la mental.

Dejamos que nuestra mente saque lo mejor de nosotros y empezamos a poner excusas para justificar lo poco que hemos logrado o quizás lo poco que somos capaces de lograr.

Una de las mayores excusas que solemos poner es la del tiempo.

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo que no tienes suficiente tiempo para ir al gimnasio?

¿Cuántas veces te has dicho a ti mismo que no tienes tiempo para preparar comidas saludables?

Por desgracia, la excusa del tiempo no tiene mucho valor ni sentido porque todos tenemos 24 horas al día.

Algunas personas utilizan ese tiempo para ponerse en la forma más saludable de su vida, mientras que otras lo utilizan para avanzar hacia la obesidad.

Nunca es una cuestión de tiempo, sino de prioridad.

Otras excusas que se suelen poner giran en torno a la genética, a estar demasiado cansado, a tener demasiadas responsabilidades, a trabajar demasiado y a decirse a uno mismo que “ya se pondrá a ello más tarde”.

Tenemos que ser más conscientes de cuándo ponemos excusas en nuestra cabeza, reconocer que son excusas y luego tomar las medidas adecuadas que nos hagan avanzar hacia nuestros objetivos.

 

 

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